Ocio y Entretenimiento: Monologos / Chistes / Letras de canciones / Juegos OnlineDeportesMonologosChistesMusicaJuegos Online GratisLos coches de tus sueños
Sinconocimiento
Monologos: La muletillas / Monologo principal de Trainspotting
Monologos: La cancion de los payasos / A cerca de Dios (Enrique San Francisco)
Monologos: Ir de bodas
Monologos / Tener un amigo tuno / Cuando nos enamoramos(Gabino Diego)
Monologos: Estamos de fiestas / Ella te quiere como amigo
Monologos: El mundo de los conductores y de los coches / Reacciones estupidas ante el miedo
Monologos: Jurgol / Voy de Boda
Monologos: Como saber si ella tiene ganas(Manuel Fuentes) / Volver a empezar
Monologos: Las mujeres y el baño / Dejar de fumar
Monolgos: Los velatorios(Enrique San Francisco) / Las cenas familiares en nochebuena
Monologos: Porque todo lo negro es malo / Perdedor nato
Monologos: Las peluquerias / Cumpleaños infantiles
Monologos: Aprender idiomas / La tragedia de ser el nuevo
Monologos: Los refranes / Cosas raras de la tele
Monologos: El hombre es estupido por naturaleza / De ligue
Monologos: Los guionistas / Las preguntas de los niños
Monologos: Vente a casa a dormir(Angel E.Coy) / El gordo de navidad
Monologos: Cuñaooo / Los hoteles (Enrique San Francisco)
Monologos: Con que nos engañan de pequeños / Me han regalado un perro
Monologos: Las bolsas de plastico / El apreton
Monologos: Tener una tia buena como novia(Pablo Motos) / Cajas de bombones y galletas surtidas, esas grandes desconocidas
Monologos : La navidad, Las pilas
Monologos: Juegos de Mesa, Miedo al compromiso(Jorge Sanz)
Monologos: De compras, Consejos practicos para que tus hijos se vayan de casa
Monologos: De compras, Consejos practicos para que tus hijos se vayan de casa

 

MONOLOGOS

LOS MEJORES MONOLOGOS

 

DE COMPRAS

Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios. Pueden ir

juntos al cine. Pueden ir juntos a la playa. Pueden ir juntos al Sáhara

o a Soria. Hasta pueden irse juntos a la cama. Pero donde jamás,

jamás, jamás deben ir juntos es... de compras. No. En eso somos

incompatibles. Yo, porque no lo aguanto. Ella, porque dice que la

estreso. ¡Qué la estreso!

De entrada, te engaña:

-Cariño, no vamos a tardar anda...

Y te tiras seis horas de compras.

Luego, te asusta: vas con ella por la Gran Vía y de

repente...¡Abducción! ¿Dónde está? Miras a un lado y a otro...¡Ha

desaparecido! Cuando la encuentras está como Spiderman, pegada

a un escaparate:

-Pero mira qué suéter...

Los hombres somos diferentes. Nos interesan las cosas prácticas,

útiles, realmente indispensables. Yo que sé: barbacoas, un gato para

el coche, una caja de herramientas con setenta y tres tipos de

destornilladores, ¡un cortacésped! Sí, vale, no tengo jardín, ¿y qué?

¡Es tan bonito! Me lo llevaría a casa para pasarlo por la moqueta:

"Ueeeeeeeeggg...Ueeeeeeegggg".

Pero ellas no nos entienden:

- ¿Qué miras? Te paras en unos sitios... Y no nos entienden porque

las mujeres van de compras, y los hombres vamos a comprar. Y no

es lo mismo. Comprar es:

"Deme usted dos clavos del seis". E ir de compras es:

"sólo tengo siete horas para las trescientas treinta y nueve tiendas

de este centro comercial y tengo que verlas todas" ¡Y luego soy yo el

que la estreso!

Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de

antemano que no va a comprar nada. Entra en la boutique y dice:

-Quiero probarme ese vestido, ése y ése.

Y va de camino al probador va lanzando mensajitos:

-Lo veo un poco pequeño de arriba, y éste me va a hacer bolsas...

La dependienta se percata de que va de farol, y pone cara de odio.

Pero a ella le da igual, y se prueba media tienda. A la hora y media,

sale dejándoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y

nada más pisar la calle comenta:

-Nunca compro en este sitio por lo bordes que son las

dependientas...

Un hombre jamás hace eso. En cuanto te pruebas tres cosas, te

sientes culpable; el dependiente también lo sabe, y se aprovecha de ti:

- Sí, sí, la chaqueta me gusta, pero es que creo que le valdría a

Pavarotti.

- ¿Que se la ve grande? No, hombre, grande no, es amplia, pero es

su talla... usted es que es ancho de hombros, se nota que hace

pesas, ¿eh?

- ¿Quién yo?

- ¿No? ¡Quién lo diría! Cruce así los brazos, ¿a que no le tira?

¡porque es su talla!

- ¿Y una tallita menos?

- No, sólo me queda esa talla, tengo que recibir, pero le quedaría

pequeña... Y con esa chaqueta lo que le queda que ni pintado es

cualquiera de estas dos camisas, llévese las dos, y esta corbata que

le hace juego con los botones...

Si el dependiente es hábil te puede vender hasta tres chaquetas:

una negra, una azul y una fucsia, por si vas a Miami.

Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:

- Deme usted unos zapatos.

- ¿Color?

- Negros.

- ¿Número?

- Cuarenta y dos.

Ya está. Una mujer no. Si encontrara los zapatos en la primera

tienda, se le estropearía la tarde.

Disfruta buscando:

- Quiero un zapato mixto destalonado, tacón cubano, rojo, pero muy

rojo, con reflejos anaranjados...

¡Toma, búscalos!

De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.

Concretamente, en perchero: en la puerta del probador,

sosteniéndole el bolso y el chaquetón, cargado con cuatro conjuntos

y dos combinaciones. Ella se asoma y dice:

- Cariño, dile que te de una tallita más, y que si lo tiene en azul.

Pero eso no es lo peor de los probadores. Lo peor es saberte

rodeado de mujeres desnudas de las que sólo te separa una cortina

minúscula que se mueve continuamente. ¿Dónde miras para no

parecer un guarro?

¡A las cortinas no! ¡A la dependienta tampoco! Te haces el aburrido.

¿Que está Claudia Schiffer en bolas en la cabina de al lado? ¡Y a mí

qué! A mí lo que me pone es el fluorescente del techo.

Cuando los que nos probamos la ropa somos nosotros, peor:

- Te vas a probar éste y éste, y aquél, y si lo tienen en rojo, también.

Y se pasa el rato descorriendo la cortina del probador para que todo

Dios te vea en calzoncillos. O te mete a la dependienta dentro y te

miran ambas como forenses en una autopsia.

- Si es que como no tiene cintura y ha sacado el culo plano de su

padre...Siempre tengo el mismo problema para encontrarle ropa. ¡Y

yo la estreso! ¡Yo! Y después de comprar, ¿quedan satisfechas?

¡No! Se siguen parando en todos los escaparates:

- Mira estos zapatos con tacón carrete, y más baratos, no me tenía

que haber comprado los otros, pero como tú me metes esas prisas...

Una película se acaba, los viajes al Sahara o a Soria, también...pero

si quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen más que ir

de compras con una mujer.

Ahora, que yo no se lo recomiendo.

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA QUE

TUS HIJOS SE VAYAN DE CASA

Los hijos dan muchas satisfacciones. A mi, el mío me ha dado

innumerables, no lo negaré, sobre todo cuando era pequeño. Se me

caía la baba con cada cosa que hacía. Es verdad que he sido un

poco blando, ¡hasta me alegre por su primer suspenso! Dije: "mira,

como su padre!".

Pero esa emoción que sientes con el primer diente se te pasa

cuando ya le has empastado cinco muelas. Por cierto, que bien

puesta esta esa palabra: "empastar". Con los pasos sucede lo

mismo que con los dientes. Cuando empieza a andar, sus primeros

pinitos, te emocionan. Pero pasa el tiempo, el niño crece y lo pasos

se convierten en pasos de Telefónica. Llega la factura con doce mil

pasos, y te dices:"joder, este niño se ha tenido que hacer el Camino

de Santiago, ida y vuelta!!". A partir de cierta edad, los hijos, cuando

están en casa se agarran al teléfono como luchadores de sumo. Y

que no lo sueltan, eh!

- Cuelga ya, que llevas media hora.

- Pero si me han llamado a mí...

¿no es cierto? ¿a qué los hijos no llaman nunca? Siempre les llaman

a ellos, ¿pero qué se creen, que somos, sordos o gilipollas?

Otra pequeña pasión de los hijos: la cama. Cuando era pequeñito

podía estar horas contemplándole dormido en su cunita, me

acercaba a colocarle la almohadita...ahora, cuando le veo roncando

despatarrao también le colocaría la almohada, pero en la cara, para

asfixiarlo, que se tira horas ahí, inmóvil como una crisálida… Porque

los hijos, cuando están en casa, o están al teléfono o están en la

cama… Y menos mal, porque si no, comen. De todos es sabido que,

si un hijo no está al teléfono o en la cama, está en la nevera. En

cuanto se levanta, su primer pensamiento es "nevera, nevera". Y se

ponen a comer con la puerta abierta, para no perder tiempo... Es su

momento de máxima actividad. Cada día se proponen un reto:

acabar con todas las existencias de la casa. Que no se diga que no

tienen aspiraciones!!! Ahora entiendo eso de que los hijos vienen

con un pan bajo el brazo: claro, ellos traen el pan, para que seas tú

el que les ponga el jabuguito...

Menos mal que de vez en cuando sale a dar una vuelta... en mi

coche, claro "como tú no lo usas"… que me lo devuelve con el

deposito como el dodotis: ni gota, ni gota. Pero no se equivoquen, yo

le quiero mucho, soy su padre.

Los hijos son lo más grande que hay, sobre todo el mío, que pesa

noventa kilos y tiene treinta tacos. Yo, sinceramente creo que ya ha

llegado el momento de que se largue. ¿alguno de ustedes tiene el

mismo problema, tienen un hijo en casa que les roba viagras? Yo ya

estoy harto, he intentado casi todo para conseguirlo, así que presten

atención, que les voy a dar una serie de consejos...

Lo primero que hice fue la guerra psicológica. Cada vez que entraba

en casa, le preguntaba por su vida sexual. En cada comida, en cada

cena, sacaba el tema:

- Cariño, ¿qué tal con María? ¿yaaaaaa...?

Esto les fastidia, y hay que insistir. Yo seguía:

- no tengas vergüenza, que el papá y la mamá también hacemos

nuestras cositas.

Esto les jode. Si falla esta estrategia, hay que dejarse de sutilezas.

Hagan como yo, humíllenle delante de las visitas, especialmente si

son femeninas.

- Tan grande, y luego no es nadie, vomita en todos los viajes. Sin

avisar, eh, al que pilla por delante le deja el pelo como la duquesa de

Alba. Por no hablar, claro del pis que aun hoy se hace por las

noches, cuando ve una película de terror, je, je. Al mío, esto le

afectó. Cuando se fueron sus amigas, se acercó a mi hecho una

furia y me dijo:

- Te lo advierto, papá, no lo vuelvas a hacer. Un día de estos os

levantaréis y encontraréis mi cama vacía.

A mi se me saltaban las lágrimas.

Seguí atacando por donde mas dolía: me hice moderno. Para que

los hijos se sientan a gusto, tienes que ser un padre carca y

protestón. Así es que yo me dejé coleta. Tendrían que haberme

visto: era una mezcla entre la Pantoja, Karembeu y Aberasturi... Y

empecé a salir.

Nada puede irritar mas a un hijo que encontrar a sus padres en un

pub vestido como el solista de los Mojinos Escozios. Se lo imaginan,

¿no? Con los pantalones anchos, cortados a media pierna y

enseñando un poco la raja del ... Háganme caso, síganlo a la

discoteca y bailen a su lado.

Cuando ya estén bien sudados, intenten ligar con todas sus amigas.

Pónganse macarras, babosos...

- Ese es mi hijo, un semental... Claro que ni la mitad que su padre.

Que sus amigos no quieran salir con él por si apareces. Yo, con eso,

al mío lo tengo pensando en hacer la maleta. Me falta darle la

puntilla.

¿Saben cómo lo pienso hacer? Me pondré una túnica como la de

Rappel, y me voy a hacer vidente. Sigan mi ejemplo, cojan el ojo de

una muñeca, plánteselo en la frente cada vez que se lo crucen por el

pasillo, y digan como quien no quiere la cosa:

- te veo el aura negra, tú vas a hacer un viaje al extranjero, tú tienes

el karma muy lejos de aquí... y rápidamente su Terminator particular

cogerá sus maletas, se hará la cirugía y nunca más le volverá a

molestar.

Ya verán, ya, como tengo razón!!


Sinconocimiento: La web del entretenimiento y Ocio:Chistes, Monologos, Letras de canciones y Juegos Online